TRANSCURSO DE LA VIDA -DEL NACER AL MORIR-
Simposio Internacional
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BOGOTÁ, COLOMBIA, MIÉRCOLES 10 Y JUEVES 11 DE AGOSTO DE 2011
Auditorio Félix Restrepo – Pontificia Universidad Javeriana
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Coordinado por: Fundación Cepsiger para el Desarrollo Humano y Grupo de Investigación sobre transcurso vital. Con el apoyo de: Colciencias, Fundación Nelly Ramírez Moreno, Instituto Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana y Universidad Nacional de Colombia.
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(Los coordinadores del simposio sobre Transcurso de la vida prevén tener publicadas las Memorias, con las presentaciones hechas por todos los conferencistas y comentaristas, a más tardar en enero de 2012. Información al respecto: cepsiger@gmail.com)
Descargue el archivo de la síntesis en PDF:
Resúmenes simposio-Ag.10 2011-1
RESÚMENES, APARTES Y RESEÑAS DE LAS PRESENTACIONES
Impactos de la educación y de la investigación interdisciplinaria en el transcurso de la vida.
A través de la historia los procesos educativos ocuparon espacios definidos en el desarrollo etario de las personas. Además, y como lo demuestra una gran multitud de testimonios escritos, en las grandes civilizaciones, los ancianos y ancianas así considerados, aunque la expectación de vida de esas épocas no superara los 50 o 60 años, se fueron constituyendo en los maestros e instructores de las jóvenes generaciones. La educación se fue configurando como un complejo sistema integrado por muchos actores que intervienen a través del desarrollo, en todos los aspectos de la realidad humana, en todas sus dimensiones, en todas sus aspiraciones y proyecciones. Por otra parte, si hay un asunto complejo y problemático para ser enfocado desde diversas disciplinas es el ser humano y en concreto el trascurrir de la vida de este indefinible personaje que somos cada uno de nosotros. Transcurrir que implica rupturas, permanentes cambios y desafíos entendidos como asuntos problemáticos complejos, y que se manifiesta como objeto inevitable de investigación interdisciplinaria. Son muchas las ciencias que tienen que intervenir para comprender de una manera ni lejanamente completa lo que constituye la persona y la vida humana en su transcurrir.
Alberto Múnera Duque, S. J.
La tarea de volverse humano.
Antes que nada es inevitable recurrir a un marco de referencia antropológico, tomando el concepto de educación en su significado más extenso y más ligado al proceso de hominización y desarrollo cultural de los grupos humanos. En este sentido, la educación es una manifestación y una herramienta primordial de la cultura y del proceso de desarrollo de las instituciones sociales en las comunidades locales, las etnias y las grandes poblaciones organizadas en Estados complejos. En este sentido, la educación no sólo fue crucial en el proceso biológico de la hominización, sino que es la más poderosa herramienta social para la humanización. Es muy importante tener en cuenta esta visión, pues el mundo contemporáneo tiende a identificar la educación con el proceso de escolarización de niños y jóvenes en un sistema de instrucción formal. Este, desde luego, es un aspecto muy importante de la educación contemporánea y del desarrollo de las naciones, pero sólo comprende un aspecto de un proceso educativo que es mucho más complejo.
Francisco Cajiao
La sorprendente naturaleza del vivir-envejecer.
‘Te ves muy bien’. La sorprendente naturaleza de envejecer -(You are looking very well. The surprising nature of getting old)- es el título del más reciente libro escrito por Lewis Wolpert, quien dice sorprenderse acerca de cómo ‘un joven de 18 años se convirtió en un viejo de 81’, edad en la que publicó este libro –en el 2011-. Esto lo llevó a preguntarse por el proceso de envejecimiento, sus implicaciones y significados, así como a pensar que habría cuatro edades en la vida de los seres humanos: la niñez, la adultez activa, la madurez y, finalmente la edad en que nos dicen “Te ves muy bien”, como expresión de sorpresa que revelaría la percepción de evidentes cambios en nuestra apariencia, por parte de otras personas. Porque, según afirma, envejecer es algo que resulta más evidente a las demás personas y quizá por ello muchas persisten en creer que siguen siendo jóvenes, mientras las demás se van volviendo viejas. Así, a través de 15 capítulos, comenzando por el que llama ‘sorprendente’, Wolpert se refiere al envejecimiento, al olvido, a la prevención, al cuidado, a la adaptación, al enfrentamiento del final de la vida… Y termina el libro afirmando que el escribirlo le ha ayudado a enfrentarse con el hecho de volverse viejo y a anticipar la muerte, temas a los cuales todas las personas deberíamos prestarles mayor atención porque, indudable e inevitablemente a todas nos implican y competen. (Síntesis elaborada por Elisa Dulcey-Ruiz).
Más personas viviendo más. La revolución de la longevidad.
A trasformaciones demográficas de la segunda mitad del siglo XX, en Colombia, se refirió José Olinto Rueda, contrastándolas con la realidad actual (2011). Comparando un periodo de explosión demográfica, con una tasa de natalidad de 7 hijos por mujer a otra que ligeramente es superior a dos hijos por mujer. Se refirió al envejecimiento poblacional como progresivo decremento de la población más joven, a la vez que a aumento de la población mayor de 60 años, así como a mayores expectativas de vida, sobre todo a partir de los 60 años. Concluyó señalando que las generaciones viejas del 2050 ya nacieron y están entre nosotros, por lo cual no se trata de una conjetura, sino de una realidad que exige atención por parte de los hacedores de políticas. Por su parte, Miguel Villa aludió a la realidad demográfica de América Latina, precisando sus diferencias y similitudes, al tiempo que diferenciado fases de la transición demográfica en los distintos países de la región, precisando aspectos relacionados con el llamado “bono demográfico” sus implicaciones y desafíos; así como a las diferencias de género en el envejecimiento. Los dos conferencistas hablaron de las proyecciones demográficas hacia el 2050, teniendo en cuenta los contextos cambiantes implicados no sólo en tasas de fecundidad, mortalidad y migraciones, sino los relacionados con las transformaciones científicas, culturales, tecnológicas, económicas y políticas.
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Comentarios de Miguel Villa acerca del libro de su colega, amigo y compañero de estudios, José Olinto Rueda (2008). Gentes y paisajes. Un recorrido por la historia de nuestra población y sus territorios. Bogotá (Edición familiar limitada). Señala Miguel la riqueza narrativa, lingüística, pictórica y sobre todo de contenido histórico, geográfico, científico, cultural y literario de este libro, el cual recoge diversos artículos escritos por José Olinto a lo largo de su vida profesional como sociólogo y demógrafo, pero sobre todo como profundamente interesado por las implicaciones que para la conformación misma de Colombia como nación y como paisaje, han tenido las transformaciones demográficas, entre ellas las migraciones, pero también las transformaciones económicas y políticas. (Síntesis elaborada por Elisa Dulcey-Ruiz).
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La perspectiva del transcurso vital y la ecología social del desarrollo.
Se destaca la necesaria interrelación entre la vida como transcurrir cronológico-histórico y la vida como interrelación permanente con otras personas, con otros seres, con realidades que son cambiantes, como cambiantes son a cada paso nuestras vidas. Se alude a la vida como envejecimiento, puesto que no hay otra forma de vivir desde que nacemos hasta que morimos. Y vivimos envejeciendo en entornos concretos que moldean en forma diferencial nuestras vidas, contribuyendo a conformar trayectorias cada vez más disímiles. Así, es preciso reconocer que influencias de diverso orden contribuyen a conformarnos, incluyendo las relacionadas con los contextos en los que nos interrelacionamos directa y cotidianamente: familia, escuela, trabajo, vecindario…; las implicadas en acuerdos, desacuerdos y conflictos que surgen entre esos sistemas familiar, escolar, laboral, comunitario…. Otras más que, aunque no impliquen relaciones directas nos afectan cada vez más en un mundo globalizado, como son las que tienen que ver con realidades económicas y políticas nacionales e internacionales… Y, aún otras que involucran a las anteriores y constituyen aspectos culturales, ideologías, representaciones, creencias, que suelen guiar nuestros comportamientos, hasta el punto de poder afirmar que nos comportamos de acuerdo con lo que creemos, independientemente de su realidad objetivable. Todo ello: aspectos diferenciales y trayectorias vitales que se construyen en entornos específicos, constituyen el interés de una perspectiva ecológico-diferencial del desarrollo envejecimiento.
Elisa Dulcey-Ruiz
Desarrollo moral y moralidad en contextos adversos: una mirada en perspectiva.
La ubicuidad de la violencia en el mundo actual hace preguntarse por los caminos de desarrollo que las personas expuestas a ésta están tomando. Estudios llevados a cabo en Colombia, donde las injusticias, la ilegalidad y, en general, su alto nivel de violencia caracterizan el diario vivir de millones de personas, han generado evidencia sobre el impacto de tales condiciones en el desarrollo socio-moral de sus ciudadanos. Más allá de las implicaciones a nivel de salud mental, vivir en medio de tales adversidades también tiene implicaciones a nivel moral. Los resultados de esos estudios sugieren que, a pesar de que niños y adolescentes colombianos que han experimentado altos índices de violencia, han construido conceptos morales, tales experiencias no han pasado desapercibidas, lo cual se evidencia en su reducido sentido de agencia moral. Lo anterior sumado a la ineficiencia del estado para disminuir la desigualdad social y castigar justamente actos de ilegalidad lleva a crear una mentalidad de venganza y alimentar ciclos de violencia.
Roberto Posada
Situaciones traumáticas y transcurso de la vida.
Los eventos traumáticos direccionan trayectorias del curso de la vida y su impacto es diferente en las distintas etapas de la vida. La participación en actividades violentas y criminales en los países más ricos se incrementa entre los 16 y los 19 años, como también lo hace el riesgo de victimización, mostrando efectos diferenciales por edad en la exposición al trauma (Macmillan, 2001). La relación entre trauma, violencia y victimización es circular. La exposición al trauma también es diferencial de acuerdo con el lugar del individuo en la estructura social.
Carlos José Parales
Identidad y envejecimiento: ¿seguimos siendo los mismos?
El objetivo de esta charla es presentar el libro Identidad y Envejecimiento a partir de la pregunta por la mismidad y la alteridad en la identidad del sujeto durante el envejecimiento y la vejez. Para su análisis se cuestionará el concepto de identidad, en tanto idem como lo idéntico o sin diferencia, a partir de la noción de ipseidad que alude a la construcción de lo propio y lo semejante a partir de la alteridad. Desde ese eje se indagarán tanto las diferencias que interpelan al sujeto como las formas de construir las semejanzas. Entendiendo a la identidad como el producto contingente e inestable de un sujeto que se narra, al tiempo que es narrado por el otro. Los cambios biológicos, psicológicos y sociales que se producen en los momentos de cambios vitales generan cuestionamientos y transformaciones en las figuraciones desde la que el sujeto se presenta y representa, dando lugar a la pregunta por el ser. Asimismo se examinará, desde diversas líneas psicológicas, por los modos en los que el sujeto construye con las diferencias similitudes y continuidades de sentido en pos de asegurar, configurar e integrar nuevas identidades.
Ricardo Iacub
Longevidad y cuidado. Supuestos, realidades y desafíos: perspectiva de Alemania.
Toda persona tiene el derecho a envejecer y morir dignamente, sin ser abandonada y sin sufrir innecesariamente. Esto ha motivado a Caritas a ocuparse del cuidado en el marco de la cooperación Internacional, como en el Programa Regional de Caritas a favor de las personas adultas mayores (PRAM). En Alemania, donde en el 2030 habrá 28% de mayores de 65 años y crece aún más la cantidad de mayores de 80 años, se ha pasado de formas asociativas y comunitarias de cuidado, al cuidado profesional de enfermería. La probabilidad de necesitar cuidado aumenta estadísticamente con la edad: mientras sólo 5 % de los adultos mayores entre 70 y 75 años precisa cuidados, 60 % de los mayores de 90 años los requiere. La mayoría de la población en Alemania considera como riesgo mayor en la vejez el necesitar cuidado, pues significa la probabilidad de ver disminuida la capacidad de organizar la propia vida. Cerca de un 93 % prefiere vivir en su ambiente habitual y, en caso necesario, recibir cuidado en su propia casa. Dos ejes del cuidado: los servicios de cuidado a domicilio y las Instituciones de larga estadía, aparte de los Centros de Día y los ‘Hospicios’, se complementan -desde 1995- con el seguro de cuidado. Es necesario redefinir lo que significa “necesidad de cuidado”, respetar la privacidad de las personas mayores, saber qué tipo de cuidado se quiere promover, diferenciar servicios según necesidades, tener cuidadores competentes y bien remunerados son retos claves.
Christel Wasiek
Longevidad y cuidado. El caso de Colombia frente a las políticas públicas y los Derechos Humanos.
El cuidado está influenciado por las circunstancias históricas, sociales, el momento del transcurso de vida y los distintos sistemas: profesional y popular. El popular lo realizan las familias o comunidades. En Colombia el cuidado se considera una actividad femenina, una extensión a la actividad doméstica y sin remuneración, circunscrita a una esfera privada; y la familia es la principal cuidadora. El contexto de cuidado en la vida privada se caracteriza por el incremento de la pobreza en los grupos familiares, donde el 35% de los pobres son adultos mayores. Sobre las familias, recaen procesos de desempleo, desplazamiento, barreras en el acceso a la salud, el cuidado de los menores, los ancianos, los dependientes y enfermos. Mientras tanto, en la esfera pública hay un déficit de cuidado por la insuficiente atención de las políticas sociales frente a las familias con programas “asistenciales, de emergencia, desarticulados y de bajo impacto social”. Necesitamos sacar de la esfera privada la noción de cuidado y deslindarla del trabajo doméstico. El cuidado requiere constituirse en un problema público y objeto de políticas públicas, necesita visibilidad y reconocimiento por su contribución al bienestar social. En la Universidad Nacional hemos co-creado dos formas de cuidado cultural: un programa de visita domiciliaria dirigido directamente a personas ancianas dependientes; y un programa educativo dirigido a cuidadores, cuya evaluación mediante estudios cuasi experimentales ha dado resultados estadísticamente significativos y que atribuyen significado a las actividades que promueven la salud, fortalece las capacidades y los cuidados propios de las comunidades a los que se dirige.
Lucero López
Ciclo de vida e inseguridad laboral: realidades y falacias de la seguridad social en Colombia
Hugo López Castaño plantea el tema de las pensiones y sus implicaciones a largo plazo, en el contexto de la Seguridad Social. El empleo asalariado para quienes tiene poca educación -sólo primaria y bachillerato- ha caído a partir del cambio económico de los años 90. Hay más trabajo para los profesionales. Los demás conseguirán, inicialmente en su ciclo de vida laboral, un empleo asalariado y luego por reducción del mismo, pasarán a la informalidad. Las personas asalariadas de 50 a 54 años y con poca educación formal constituían el 40%, hoy tal cifra es del 30%. También la informalidad ha aumentado: del 54% al 60%. Todo esto tiene implicaciones para el Sistema de la Seguridad Social colombiano, porque actualmente (2011) hay menos personas en el sistema contributivo y más en el subsidiado. De ahí que el problema pensional del país, tiene mucho que ver con la informalidad. Así, en ciudades cabeceras el 25% de las personas mayores de 60 años están pensionadas, en las otras ciudades sólo lo está el 20% y en la zona rural el porcentaje es del 10%. Una pregunta de la encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE en su encuesta del 2007 fue ¿Qué hace para sostenerse en la vejez? Algunos dijeron que ahorraban, o cotizaban, o esperaban que los hijos los sostuvieran y más del 60% que no hacía nada. Esta última respuesta era más frecuente en personas con baja educación. En el 2007, de la población entre 18-65 años, 13 millones no cotizaban y pertenecían a la fuerza laboral. De ellos 9.6 millones estaban en las cabeceras municipales y 3.5 millones vivían en el campo. Los trabajadores que no cotizan, que consiguen entre el 70 y 80% del salario mínimo, se convierten en ‘carga’ para el estado colombiano y pasarán a las calles a pedir limosna. De ahí la necesidad de una reforma al sistema pensional. (Síntesis elaborada por Margarita Guzmán Rico).
Derechos Humanos y transcurso de la vida.
El transcurso de la vida ha sido siempre un elemento determinante para la construcción del mundo jurídico. Sin embargo, resulta curioso observar que sólo nuestro tiempo ha podido plantear con ánimo integral, la problemática jurídica de la última etapa de este ciclo vital: el envejecimiento y la vejez. En esta exposición observaremos cuáles son las razones y motivos que nos llevan a plantear la necesidad de construir derechos humanos específicos para las personas en su vejez. Analizaremos el grado y calidad de las respuestas normativas que hasta ahora hemos sido capaces de articular. Así como también, reflexionaremos sobre los criterios de justicia desde las cuales podemos pensar hoy, la diversidad biológica, demográfica y cultural que nos plantea este fenómeno, con el afán de proyectarnos aún más, en la construcción misma de un Derecho de la Ancianidad que se refiera también, a las vejeces del porvenir.
María Isolina Dabove
Reflexiones sobre la muerte y el morir.
Javier Darío Restrepo (2011). La nube plateada. Cuando la abuela se fue. Bogotá. Taller de Edición. Rocca©
A partir de una experiencia personal, la muerte de su esposa, Javier Darío decide escribirle una carta a su nieto de nueve años: Emilio. Carta en la que le habla del sentido de la existencia de la abuela y de su muerte. Para él, todo cambia cuando las vidas son tocadas por la muerte. La muerte de la abuela dice, fue un intenso curso de vida. Como un breve recuento histórico, presenta el concepto de la muerte, los muertos y las costumbres funerarias de algunos pueblos: Anatolia (año 6.000 AC), India, Tibet, Brasil… No le son ajenos los estudios de la médica psiquiatra Kübler-Ross, quien junto con su equipo, trabajó cerca de 30 años con más de 20.000 moribundos de todo el mundo cuyas edades oscilaron entre los 2 – 90 años. De ellos extracta algunos testimonios, incluye los de personas que han muerto y han regresado. Para ocultar la realidad de la enfermedad y de la muerte, las culturas, unas más que otras, las encubren con eufemismos. Para el autor, tanto los creyentes como los no creyentes, ganan al mirar la muerte como es ella, sin la desfiguración del prejuicio o del mito. Destaca la sabiduría de los moribundos, reflejada en su desapego al tener la certeza de su muerte. Menciona así mismo, el aislamiento de quienes mueren en las unidades de cuidados intensivos de los centros hospitalarios y afirma que muerte asusta más a los adultos que a los niños. (Síntesis elaborada por Margarita Guzmán Rico).